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LA
TRADICIONAL DEPENDENCIA DEL MUNICIPIO DE LA AGRICULTURA Y
GANADERÍA HA CEDIDO PROTAGONISMO AL ÁREA INDUSTRIAL MÁS
CONSOLIDADA DE LA COMARCA
El
Municipio de Camponaraya cada día es menos agrícola y
ganadero y cada vez la industria acapara un mayor
protagonismo. La
pérdida de peso de los sectores agrícolas y ganaderos
suponen el abandono de la tradicional forma de existencia de
los habitantes del Municipio de Camponaraya. No hace
demasiado tiempo todavía la forma de vida de este Municipio
estaba ligada a las actividades del sector primario.
Los
primeros atisbos de la actividad industrial en Camponaraya
vienen de la mano de pioneros como Alonso Fernández
Trujillo, que en el año 1951 instala en el Municipio una
"fábrica de anisados y compuestos". Quince años más tarde se
registra la apertura de dos nuevos almacene, destinados a
piensos y a la construcción, así como una tienda de
ultramarinos y cinco taxis.
Por aquel
entonces, entrando ya en la década de los 70, la agricultura
parece ya tocada de muerte. La pérdida de población entre
1962 y 1972, en su inmensa mayoría gente joven que tiene que
emigrar en busca de nuevas perspectivas más halagüeñas,
produce asimismo un importante descenso de la superficie
agrícola cultivada. De las 13.812 parcelas registradas como
cultivadas en 1962 se pasa una década más tarde a poco más
de 110.500, de las cuales el 99,6% son de una hectárea de
superficie.
La
sempiterna crisis del sector vinícola, en forma de precios
ridículos a la hora de pagar las uvas, provocó la
constitución de la primera bodega-cooperativa de la Comarca.
Corría el año 1963 y echaba a andar la "Cooperativa Viñas
del Bierzo" con cien socios fundadores y más de 60
hectáreas.
Si
ante la crisis del sector agrícola se ha intentado articular
medidas como la creación de una cooperativa o los
frustrantes intentos de procesos de concentración
parcelaria, el sector ganadero se ha intentado relanzar con
la puesta en marcha del recinto ferial en terrenos cedidos
por la Junta Vecinal de Camponaraya. Sin embargo, las crisis
como las vividas en los últimos años en forma de peste
porcina o mal de las vacas locas, han situado la continuidad
de este sector en la cuerda floja. Pese a ello, y tras
superar periodos de paralización y teniendo que adaptar las
instalaciones a las nuevas directivas de descontaminación,
el ferial de Camponaraya continua fiel a la tradición
celebrando ferias de vacuno todos los días 8 y 25 de cada
mes.
La
excelente comunicación del Municipio de Camponaraya,
atravesada por la N-VI (Madrid-Coruña) convirtió este
Municipio en uno de los mejores colocados para acoger la
implantación de empresas.
Así,
después de salvar numerosos escollos, el Polígono Industrial
de Camponaraya vio la luz definitiva en 1989. Por el camino
hasta su definitiva puesta en marcha fueron quedando
intentos fallidos y rechazos resonados, como el referéndum
celebrado en 1983 y que rechazó su construcción.
Sin
embargo, con el paso del tiempo, la apuesta por el Polígono
industrial se puede considerar todo un acierto a tenor de
los resultados (la evolución de las licencias de actividad
han pasado de 45 en 1964 a las 58 de 1996, hasta llegar a
las 273 existentes a finales de 2002 llegando a las casi 350
en el 2004).
La entrada en funcionamiento de la Autovía del Noroeste
supuso un esfuerzo adicional al ayuntamiento para que esta
zona industrial no se quedara descolgada, y así se realizó
la construcción de la carretera de enlace de las zonas
industriales (primera fase de la circunvalación de
Camponaraya) con una inversión superior a los 700.000 euros.
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