Antiguo Régimen Las localidades del actual municipio de Camponaraya durante los s. XVI, XVII, XVIII pertenecían a distintas jurisdicciones:
La economía se caracteriza por elpredominio de las actividades agrícolas de carácter tradicional y alguna actividad de tipo artesanal. Población durante los siglos XVI, XVII, XVIII Las fuentes fundamentales a utilizar para el estudio de la población del Antiguo Régimen son: los recuentos de población, y los libros parroquiales. En el Archivo General de Simancas, según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, en la respuesta 21 encontramos:
Los libros parroquiales son esenciales para estudiar la evolución de la población. Las partidas de bautizadas, difuntos y casados ayudan a explicar los comportamientos demográficos y sus causas. Los libros de la Válgoma anteriores al s. XIX faltan porque según un certificado del cura-párroco habían sido abrasados por las tropas francesas en la casa de Tomás Carballo que con las de otros vecinos fue quemada. Con las visitas anuales del Obispo o un delegado suyo, se pretendía que los clérigos se esmeraran en cumplimentar correctamente los registros parroquiales o podían ser sancionados. Podemos establecer dos fases en la trayectoria demográfica: Primera Fase- Comprende los dos ultimos decenios del siglo XVI y todo el siglo XVII Al comparar el censo de 1587, conocido por el censo de los Obispos, y el censo de 1591 se observa en Camponaraya un aumento de 167 personas. Según el 1º censo, la densidad de población se sitúa en torno a 20 habitantes/km2 y en el 2º 26 habitantes/km2. Estas densidades son superiores a las de la comunidad castellano-leonesa. En el año 1576 existen los primeros síntomas de la peste procedentes de Galicia como lo reflejan los regidores ponferradinos el 28 de Agosto de 1576. La dinámica demográfica en Magaz de Abajo, es positiva como si los efectos de la peste y la carestía de alimentos no se dejara sentir. En la primera mitad del s. XVIII el crecimiento negativo en la primera localidad y negativo en la segunda. Durante toda la segunda mitad del siglo XVIII, la mortalidad mantiene unos niveles altos, siendo especialmente críticos en tres últimos decenios y en el primer decenio del siglo XIX. Según estos datos demográficos se establecen los siguientes grupos:
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